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Mindful eating: cómo volver a confiar en tu cuerpo para saber cuándo comer y cuando parar de comer

¿Cuándo fue la última vez que comiste sin hacer nada más al mismo tiempo? Sin el teléfono, sin la tele, sin el computador. Solo tú, tu plato y tu atención completamente presente.

Si tienes que pensar mucho para recordarlo, este post es para ti.


El mindful eating — o alimentación consciente — no es una dieta. No tiene alimentos prohibidos ni tablas de calorías. Es, básicamente, aprender a comer como seres humanos presentes.


¿Qué es el mindful eating?

El mindful eating es la práctica de traer tu atención plena al acto de comer: los sabores, las texturas, los olores, tus señales de hambre y saciedad. No te dice qué comer. Te enseña a escuchar a tu propio cuerpo para que él te lo diga.

Desde mi perspectiva, el cuerpo humano es sumamente inteligente. El problema es que la mayoría vivimos tan desconectadas de él que ya no sabemos distinguir cuándo tenemos hambre de verdad, cuándo comemos por emoción, o cuándo simplemente estamos aburridas.



La escala del hambre: tu GPS interno

Una de las herramientas más poderosas del mindful eating es la escala del hambre. Imagina un termómetro del 1 al 10:

1-2: Hambre intensa, casi mareo. Tu cuerpo está en alerta roja.

3-4: Hambre real y clara. El momento ideal para empezar a comer.

5: Neutral. Sin hambre ni saciedad.

6-7: Satisfecha y cómoda. El momento ideal para parar.

8-9: Llena, algo incómoda.

10: Excesivamente llena.

La mayoría come entre el 1-2 (demasiada hambre, elige cualquier cosa) y para entre el 8-9 (ya comió de más). El objetivo es comer en el 3-4 y parar en el 6-7.


5 pasos para empezar a comer con atención plena

No tienes que transformarte de la noche a la mañana. Empieza con una comida al día y anda subiendo desde ahí.

  1. Sientate para comer. Comer parado o caminando desactiva tu conciencia corporal. Sientate, idealmente sin pantallas.

  2. Antes de comer, pregúntate: ¿tengo hambre real? Preguntante en que punto estas en la escala del 1 al 10.

  3. Come despacio. Tu cerebro se demora entre 15 y 20 minutos en recibir la señal de saciedad del estómago. Si comes rápido, vas a comer de más, porque tu cerebro no alcanza a recibir la señal de saciedad.

  4. Pon el tenedor sobre el plato entre cada cucharada. Esto te obliga a bajar el ritmo y a difrutar lo que estas comiendo.


Al terminar, pregúntate: ¿cómo me siento? ¿Satisfecha, liviana, incómoda?


Mindful eating y la culpa alrededor de la comida

Una de las cosas más poderosas del mindful eating es que borra la culpa. Cuando comes conscientemente, no hay comida “mala” ni “buena”. Hay elecciones que nutren y elecciones que no nutren tanto, pero todas pueden hacerse con conciencia.

Esto no significa comer cualquier cosa en cualquier cantidad. Significa que cuando eliges un chocolate o una pizza, puedes hacerlo conscientemente, saborearlo de verdad y disfrutarlo sin la culpa que hace que termines comiendo media caja de galletas “porque total ya echaste a perder el día”.


El mindful eating es una de las primeras herramientas que trabajo con mis clientas, porque cambia completamente la relación con la comida. Si quieres aprender a escuchar a tu cuerpo de verdad, agenda tu sesión gratuita de diagnóstico (Haciendo click aqui).

Empecemos a construir esto juntas/os!


Saludos,

Michelle

Health & Nutrition Coach

 
 
 

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